Research

18 pages
150 views

Some influences on the autonomy of Chilean journalists: an update of previous research. Algunas influencias en la autonomía de los periodistas chilenos: una actualización de investigaciones previas

Please download to get full document.

View again

of 18
All materials on our website are shared by users. If you have any questions about copyright issues, please report us to resolve them. We are always happy to assist you.
Share
Description
Abstract Between 2002 and 2012 some investigations were carried out that concluded that Chilean journalists lacked independence and autonomy when carrying out their work. In them, it was found that there were influences of its editors, in addition to
Transcript
  234 Revista de Comunicación 16 (2), 2017 1   Francisca Greene González  es Periodista por la Pontificia Universidad Católica de Chile, Doctora en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid, España, Profesora de Fundamentos de la Comunicación y Ética Periodística de la Facultad de Comunicación de la Universidad de los Andes, Santiago, Chile. fgreene@uandes.cl, http://orcid.org/0000-0002-0538-2584. Algunas inuencias en la autonomía de los periodistas chilenos: una actualización de investigaciones previas Some inuences on the autonomy of Chilean  journalists: an update of previous research Francisca Greene González 1 Recibido: 20-03-2017 – Aceptado: 19-07-2017DOI: https://doi.org/10.26441/RC16.2-2017-A11 RESUMEN: Entre 2002 y 2012 se realizaron algunas investigaciones que concluyeron que los periodistas chilenos carecían de independencia y autonomía al realizar su trabajo. En ellas, se constató que había inuencias de sus editores, además de las presiones ejercidas por la empresa y los auspiciadores. El presente trabajo tiene como objetivo –a 15 años del comienzo de esas investigaciones– analizar algunas de las inuencias de los periodistas. Se pretende evaluar las conclusiones de las investigaciones previas y agregar otro factor: el efecto de las redes sociales como nuevo elemento de presión.Se hicieron entrevistas en profundidad a ocho periodistas que ejercen como reporteros en distintos medios de comunicación nacionales. Los periodistas elegidos fueron jóvenes, precisamente para evaluar nuevas opiniones en cuanto a la autonomía percibida. Se concluyó que, para la mitad de los periodistas entrevistados, las presiones económicas de los dueños de la empresa les resta autonomía; la mayoría no se siente presionado por su editor y las redes sociales signican, para la mitad de los entrevistados, un factor para tener en cuenta en sus publicaciones. Palabras clave : periodistas; presiones laborales; autonomía; editores; empresa periodística. ABSTRACT: Between 2002 and 2012 some investigations were carried out that concluded that Chilean journalists lacked independence and autonomy when carrying out their work. In them, it was found that there were inuences of its editors, in addition to the pressures exerted by the company and the sponsors. The aim of this paper is to analyze some of the inuences of journalists, 15 years after the beginning of this research. It is intended to evaluate the conclusions of previous research and add another factor: the effect of social networks as a new element of pressure.In-depth interviews were conducted with eight journalists who worked as reporters on various national  Algunas inuencias en la autonomía de los periodistas chilenos: una actualización de investigaciones previas (234-251) Revista de Comunicación 16 (2), 2017 235 media. The elected journalists were young, precisely to evaluate new opinions regarding perceived autonomy.It was concluded that, for half of the interviewed journalists, the economic pressures of the owners of the company lack autonomy; Most do not feel pressured by their editors and social networks mean, for half the interviewees, a factor to take into account in their publications. Keywords:  journalists; labor pressures; autonomy; editors; journalistic company. 1. Introducción La autonomía de los periodistas ha sido un tema largamente estudiado  bajo diferentes perspectivas. Aunque a veces se ha cuestionado la neutralidad, producto principal de la autonomía, como una norma exigible a los perio-distas (McDevitt, 2003; Schudson, 2005), la mayoría de los investigadores coinciden en que, en una democracia, el interés público es el criterio que debe usarse para hacer juicios noticiosos que garanticen la neutralidad. Los autores definen el interés público como ele-mento de control a las instituciones, in-formar a los ciudadanos y/o permitir un cambio social positivo (Hallin y Mancini, 2004; McQuail, 1992). Sin embargo, aunque parezca incoherente, asegurar la autonomía sobre la toma de decisio-nes editorial ha llegado a ser más difícil para los periodistas después del auge de las democracias a partir de 1973 (Dunham et al., 2015; Mair, 2011). Nygren (2012) sitúa la autonomía profesional de los periodistas en dos ni-veles. El primer nivel es la autonomía del periodista que trabaja en la organi-zación o lo que Nygren (2012) llama “autonomía interna” o “autonomía de los periodistas en su trabajo diario en relación con el medio”. El segundo ni-vel, “autonomía externa”, es la autono-mía de la profesión como grupo en re-lación con los actores y las ideas en la sociedad. Sjovaag (2013) desarrolla aún más este argumento, aclarando que la autonomía …está restringida en los niveles polí-tico, económico y organizativo de la producción de noticias, negociada a nivel editorial y ejercida a nivel prác-tico”. Así, la autonomía es “un con-cepto fluido que se ajusta continua-mente para gestionar la tarea diaria de informar las noticias” (Sjovaag, 2013). En los estudios empíricos, la autono-mía profesional se ha operacionalizado como un juicio editorial dentro del me-dio, es decir, la autonomía “interna” de Nygren (Mellado y Humanes, 2012; Skovsgaard, 2014; Weaver et al., 2006; Weaver y Willant, 2012). La autonomía externa no se ha medido directamente en encuestas a periodistas. En su lugar, las presiones extra-media se han opera-cionalizado ocasionalmente como posi- bles influencias sobre la autonomía. Weaver et al. (2006) analizaron las va-riables demográficas y ocupacionales individuales, las características de la or-ganización de noticias y las percepcio-nes de las metas y prácticas organiza-cionales como predictores de la autonomía percibida.  Francisca Greene González 236 Revista de Comunicación 16 (2), 2017 Encuestas en 18 países políticamente diversos examinaron las influencias so- bre la autonomía y el trabajo periodísti-co. Más allá de las rutinas periodísticas, los investigadores identificaron in-fluencias percibidas correspondientes a seis dominios (Hanitzsch et al., 2011; Hanitzsch y Mellado, 2011). Reich y Hanitzsch (2013) encontraron asocia-ciones entre las influencias percibidas, las influencias políticas, organizativas, de procedimientos y profesionales. El tipo de propiedad de los medios de co-municación, rango organizacional y años de experiencia fueron los predic-tores objetivos más fuertes. El desem-peño democrático nacional también fue un fuerte predictor, los países con democracias consolidadas tienen perio-distas con mayor sensación de autonomía. Los últimos estudios latinoamerica-nos sobre autonomía periodística anali-zan las restricciones que impone el po-der político en Argentina y la escasa disponibilidad de fuentes en tiempos de elecciones (Amado, 2015). Amado (2010) hace un interesante análisis de las presiones ejercidas sobre los perio-distas por los objetivos personales, ins-titucionales y sociales.En Colombia y México se estudió la presión ejercida por los editores y la in-fluencia de regímenes donde no está garantizada la democracia para definir autonomía profesional (Barrios and  Arroyave, 2007; Guerrero y Márquez-Ramírez, 2014). En estos países donde hay fuerte control político, los estudios concluyen que la autocensura no es el enemigo más peligroso de la libertad de expresión sino la censura generada por la intimidación, las amenazas y los asesinatos, cuyo fin es silenciar el traba- jo (Gutiérrez y Torres, 2014) .Sin embargo, Ortega y Humanes (2000) concluyen que existe un amplio margen para actuar dentro de los me-dios, como si éstos sólo marcasen débi-les constricciones a cambio de poner a disposición de los profesionales los me-dios necesarios para el ejercicio de su labor. Así, el poder de los medios de comunicación tiene su mayor limita-ción en el poder de sus periodistas.Un estudio financiado por la funda-ción Konrad-Adenauer 2  en 2016 mues-tra que, en general, los periodistas lati-noamericanos manifiestan tener una gran autonomía para realizar su traba- jo. Tres profesionales de cada cinco di-cen tener total o gran libertad para ele-gir las historias que reportean (67,9 %).  Al analizar los datos por tipo de medio, no se perciben grandes diferencias en la libertad percibida en medios priva-dos, estatales o de la sociedad civil (pú- blicos, en el encuadre de la encuesta). Contrariamente a lo que sostuvo parte del debate entre gobiernos contra me-dios y periodistas, que acusaban de ma-nipulación a los empresarios en la acti-vidad periodística, los periodistas de medios privados son los que expresan 2  Amado, Adriana (editora). El periodismo por los periodistas Perfiles profesionales en las democracias de América Latina. Recuperado de http://www.kas.de/wf/doc/kas_48177-1522-4-30.pdf?170310150429.  Algunas inuencias en la autonomía de los periodistas chilenos: una actualización de investigaciones previas (234-251) Revista de Comunicación 16 (2), 2017 237 mayores niveles de autonomía. Percepción similar se registró con rela-ción a la libertad para decidir qué as-pectos enfatizar de la noticia (68,9 %), aunque solo la mitad reconocen parti-cipar en las reuniones editoriales (52,8 %). Nuevamente el porcentaje levemente más alto asignado a “ningu-na o poca libertad” en la selección de los temas se registra en los medios es-tatales, que permiten un mayor grado de libertad a la hora de elegir el enfo-que. La percepción de autonomía es alta en países con distintos niveles de libertad para la profesión. Países con la situación más crítica, motivada por agresiones graves o asesinatos a perio-distas, como México, Venezuela y Colombia, ocupan las últimas posicio-nes hacia 2015. Ecuador y Brasil muestran un agravamiento de la situa-ción que los corre por encima del puesto 100 desde 2011. En cambio,  Argentina, El Salvador y Chile pare-cen haber mantenido más o menos cierta estabilidad según esa medición.En Chile se han realizado numerosos estudios sobre autonomía periodística. Gronemeyer (2002) concluye que, ade-más de tener en cuenta que su trabajo es para los lectores, el periodista debe adaptarse a las políticas del propio me-dio, pero sin dejar de desarrollar espa-cios de autonomía e independencia que se hacen exigibles para cumplir con el fin del trabajo periodístico. Greene (2012) agrega que las redacciones nece-sitan autonomía y libertad externa e interna para cumplir adecuadamente con el deber de informar y, cuando este clima no existe, tampoco puede existir la objetividad. Lecaros (2004) añade que la existencia de libertad es condi-ción fundamental para que los perio-distas puedan realizar a cabalidad su deber de informar, deber que se sus-tenta en el derecho del público a ser informado y que, por tanto, constituye un acto de justicia. Lecaros introduce un nuevo factor, el de la justicia, indi-cando que el periodista debe informar con absoluta libertad y autonomía por-que es lo justo para él y su desarrollo como profesional y también es lo justo para la sociedad que demanda y exige la información objetiva. Este estudio pretende observar, a diez años de tres estudios importantes sobre autonomía periodística en Chile, si las presiones observadas por los pe-riodistas en ese entonces continúan. Se ha agregado otro factor que tiene rela-ción con las posibles presiones introdu-cidas con las nuevas tecnologías. En los tres estudios anteriores se habían consi-derado dos grandes factores: el papel del editor y el de la empresa periodísti-ca. Se trata de los estudios de Yez (2011), Gronemeyer (2002) y Mellado (2012). Hoy es imposible desconocer que las nuevas tecnologías han dado un poder casi ilimitado al público, lo que condi-ciona el trabajo periodístico. Al mismo tiempo que se desarrollan las redes so-ciales, la academia reflexiona en torno a la influencia que éstas tienen en el trabajo de las salas de redacción de los medios. Los estudios en este campo son numerosos: Domingo et al. (2007), Orihuela (2008), Flores Vivar (2009). Campos Freire (2008) concluye que el  Francisca Greene González 238 Revista de Comunicación 16 (2), 2017 rápido éxito de las redes sociales ha en-cendido las alarmas en los medios de comunicación tradicionales. Señala que el fenómeno de las redes sociales suma audiencias millonarias, incrementa su publicidad, logra la personalización de los usuarios y rompe con algunas de las  barreras de las viejas organizaciones mediáticas.  Además de las redes sociales, la tec-nología ha abierto diferentes puertas al periodismo, que los medios han apro-vechado disponiendo nuevas platafor-mas al público. Los usuarios pueden mandar fotos y videos, incluso pueden proponer temas de investigación. Por lo mismo, los contenidos generados por los usuarios son cada vez mayores (Greene, 2014). Estudios ingleses han concluido que la creación del contenido ha dejado de ser exclusiva de una élite de periodistas y que la participación pública en las pautas y los propios contenidos es cre-ciente (Blank, 2013; Dutton & Blank, 2013). Un estudio de caso en Inglaterra, que incluyó encuestas a ciudadanos y periodistas, introdujo el concepto de “quinto poder” que se atribuye a la ca-pacidad del público de generar sus propios contenidos en la red. Estos contenidos son recogidos por el tradi-cional “cuarto poder” dando srcen a una nueva ecología de las noticias (Blank, Dutton, Newman, 2012). 1.1 El papel del editor Sancho (2004) destaca varias virtu-des indispensables del editor: debe ser un líder, debe ser escuchado y admira-do por sus periodistas, debe ser capaz de guiar a un equipo y sacarle lo mejor de sí. Así, dice, no se debe confundir el “mandar” con el “liderar”.Lecaros (2009) añade que “anticipar los problemas pasa a ser una exigencia ética. El editor debe pensar antes de entrar en la convergencia”. La autora ofrece un listado de cuestiones sobre las cuales los editores deberían deliberar, por ejemplo, si hay que unificar o no estándares y rutinas en la obtención de la información, en la producción y en la emisión de ella. Otras atribuciones defi-nidas por Lecaros son: anticiparse a en-tender la sensación del periodista que siempre pensó ser “propietario” de la noticia aunque nunca lo haya sido en términos reales; definir cuáles serán los criterios de verificación; determinar cuándo un mismo material “se le debe” a un canal de televisión y a una página web; saber cómo se determinará el “va-lor noticioso” de un hecho cuando éste debe ser compartido, producido para medios impresos, televisivos y online; cómo se corrige una información en las multiplataformas y, así, un listado largo de cuestiones que refiere a los nuevos desafíos impuestos a los editores al dis-poner de plataformas al público para el comentario, la opinión y la denuncia.Las habilidades y conocimientos téc-nicos del editor se adquieren durante mucho tiempo, señala Giles (1993). Con los años, el reportero demuestra un comportamiento que atrae la aten-ción de los grandes editores: buenas ideas, un fuerte sentido de lo que signi-fica la noticia, gran motivación, com-promiso con el trabajo del diario, pro-ductividad. En la naturaleza del
Related Documents
View more...
We Need Your Support
Thank you for visiting our website and your interest in our free products and services. We are nonprofit website to share and download documents. To the running of this website, we need your help to support us.

Thanks to everyone for your continued support.

No, Thanks
SAVE OUR EARTH

We need your sign to support Project to invent "SMART AND CONTROLLABLE REFLECTIVE BALLOONS" to cover the Sun and Save Our Earth.

More details...

Sign Now!

We are very appreciated for your Prompt Action!

x