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EL ORIGEN DE LAS IDEAS EN LA FILOSOFÍA HUMEANA A PARTIR DE LA OBRA A TREATISE OF HUMAN NATURE - 2016

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Eruditos de la modernidad, en su intento por lograr un saber científico para la comprensión de los fenómenos del universo, inauguraron una reflexión observacional y experimental en torno a la naturaleza humana. Tales partieron de los datos que ofrece
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  ESTIVEN VALENCIA MARÍN SEMINARIO DE EMPIRISMO EL ORIGEN DE LAS IDEAS EN LA FILOSOFÍA HUMEANA A PARTIR DE LA OBRA  A TREATISE OF HUMAN NATURE “  La crítica positivista de Hume a la metafísica racionalista y a la religión, se llevará a cabo mediante el criterio empirista del significado por el que se determina que el sentido de un término viene dado por su referencia inmediata a lo percibido […] Criterio que viene formulado en la teoría de las ideas de Hume ”    (García Roca, Positivismo e Ilustración, 1981, p. 72) Al tiempo en que los cambios económico-sociales se hacían patentes en las ciudades con la exclusión de la actividad agraria, como también los conflictos espirituales derivados de la crisis del cristianismo y las nuevas concepciones del universo efecto del desarrollo técnico y científico, durante los siglos XVI y XVII las verdades que a usanza del común eran aceptadas, fueron a la vez cuestionadas. Incidentalmente la pugna entre intelectuales de siglos precedentes como la sostenida por los astrónomos Copérnico y Galileo, y la postura geocéntrica que la Iglesia defendía, descubre grosso modo  el trance ideológico en lo que respecta al conocimiento de la naturaleza. Ahora bien pensadores como Renatus Cartesius  quien abogó por la existencia de ideas innatas como fuente de conocimiento eximido de lo sensible, y Francisci Baconis  quien situó a la experiencia como punto de partida para el saber, son el prototipo de verdades en conflicto en la modernidad. Posteriores eruditos de la modernidad, en su intento por lograr un saber científico no solo para la comprensión de los fenómenos del universo sino también para el establecimiento de una ciencia antropológica, inauguraron la reflexión observacional y experimental en torno a la naturaleza humana. De hecho, adalides del pensamiento empirista británico como Locke, Butler, Hume, entre otros, apoyándose en los métodos  ESTIVEN VALENCIA MARÍN SEMINARIO DE EMPIRISMO mencionados propios de la física newtoniana y baconiana, partieron de los datos que ofrece la experiencia en vez de pretendidas verdades alcanzadas por intuición. Desde esta óptica Hume considera que “ la ciencia del hombre es la única fundamentación de todas las demás ciencias  –   the man science is the only foundation for the other sciences ” ( 1888, n. XX), más la inducción que perfiló ser base segura para llevar a cabo la tarea de una ciencia de la naturaleza humana, no excluyó a la dimensión gnoseológica. En efecto, el énfasis en la experiencia ligada a los sentidos como hontanar gnoseológico, dio srcen al movimiento empirista el cual llegó a problematizar la capacidad de conocimiento del ser humano. Opuesto al racionalismo, el empirismo inglés en representación de Locke advierte que el único saber es el que se adquiere a posteriori,  siendo los sentidos causa de las ideas. En este sentido la tesis epistemológica de la mente como tabula rasa, es expresión de una reticente deducción al innatismo racionalista, de modo que toda habilidad y conocimiento está supeditada(o) a la acción del aprendizaje por medio de la experientia y sus correspondientes sensus . De esta manera el srcen de las ideas como objetos del entendimiento decanta en las sensaciones, no obstante la reflexión propia de las operaciones mentales representa una segunda fuente en Locke, tal y como expresa el neokantista marburgense Cassirer: La sensación y la reflexión, las percepciones de los sentidos y la percepción de nosotros mismos, forman así la fuente y materia de nuestro conocimiento: aquí tienen su srcen y su base todos esos sublimes pensamientos […] más el espíritu no añade ni la más mínima parte a aquellas representaciones que ofrecen a su consideración los sentidos o la percepción interior. (1956, p. 202). Sucede a ésta incipiente disquisición las consideraciones del filósofo, ecónomo e historiador escocés Hume, postrero y el más radical representante del empirismo inglés que lleva hasta sus últimas consecuencias la premisa de que todo conocimiento procede de la experiencia. Ante lo dicho, para López Sastre el pensamiento humeano “lleva a sus conclusiones lógicas el empirismo de Locke y Berkeley; es decir, culminó una tradición  ESTIVEN VALENCIA MARÍN SEMINARIO DE EMPIRISMO filosófica y con ello hizo imposible la metafísica, el postular y defender teorías que fueran más allá de la experiencia ” ( 2015, p. 9). En esencia, el pensador escocés en mención sostiene que la única fuente de conocimiento son las experientiae sensitivae, de las cuales se obtiene toda  percepción que perfila ser contenido mental u objeto básico de conocimiento  –  distinto del concepto idea  expuesto por Locke  –  percepciones éstas que se dividen en impresiones e ideas. En cuanto a las impresiones, éstas son contenidos psíquicos que aparecen primeramente, verbigracia las sensaciones y emociones las cuales dirimen todo el conocimiento del mundo. A consecuencia de que las impressions  atienden a una influencia directa del ambiente exterior como también dependen de la capacidad de la mente para producir juicios, éstas comprenden las contiguas a las sensaciones y las producidas por la actividad de la reflexión. Adjunto a ésta última clase - reflection impressions  - derivan las denominadas  percepciones eidéticas , por la cual se fundamenta el criterio de diferenciación entre percepciones sensitivas y las eidéticas dado que “ esas percepciones que entran con fuerza son impresiones […] e ideas las imágenes débiles de las impresiones cuando se piensa - those perceptions which enter with force are impressions […] and ideas are faint images of impressions in thinking ”  (1888, Book I, Sect. 1). Las percepciones eidéticas   derivadas de las impresiones de reflexión  , son tácitamente el resultado de   la actividad memorística e imaginativa respecto de las impresiones previamente captadas por el ser humano. Desde esta perspectiva el filósofo escocés en mención, sugiere en términos psicológicos que si “ una impresión se manifiesta en los sentidos […]  de esta existe una copia tomada por la mente que permanece, a la cual llamamos idea –    an impression strikes upon the senses […] then this impression there is a copy   take by the mind, and this we call an idea ” ( 1888, Book I, Sect. 2). Justamente el hecho de imaginar una situación como la de presentar una prueba, genera sin más una respuesta emotiva, como también el recordar una escena dolorosa provocará una reacción de aversión posterior, eventualidades que recrean el planteamiento humeano acerca del srcen de las ideas por medio de la memoria y la imaginación.  ESTIVEN VALENCIA MARÍN SEMINARIO DE EMPIRISMO Se sigue de esto otra clasificación de las percepciones, a saber percepciones simples y complejas que atienden unánimemente al grado de complejidad de ideas que surgen en la mente humana. Como ya se ha indicado, toda idea o percepción eidética procede de una impresión srcinaria, por lo tanto las percepciones o ideas simples o complejas se deben a la formación de impresiones simples o complejas respectivamente. En este caso García Roca indica que “la prioridad de las impresiones respecto de las ideas, constituye el principio empirista de significación por el que todo termino filosófico que no corresponda a alguna impresión, carece de significado ” ( 1981, p. 78). Así pues las simple perceptions , son expresión genuina de aquellos estímulos derivados de sensaciones concretas, luego las complex perceptions obedecen a la combinación de ideas simples. Al respecto de la asociación de ideas, el ya citado filósofo prusiano Cassirer considera que: Hume se atiene a su concepción de que el ser empírico, que el punto de vista simplista considera como algo último e inanalizable, es en realidad obra de la combinación de diversas representaciones. Pero exige al mismo tiempo que esta combinación para que tenga un sentido y una razón de ser, se acredite en una impresión directa, inmediatamente paralela a ella. (1956, p. 291).   Las ideas o contenidos mentales se suceden unas(os) a otras(os) y se combinan siguiendo un determinado orden o regularidad. De hecho cuando en la mente se presenta una idea, le sobreviene otra y así continuamente otras a causa del flujo espontáneo de tales. A este vínculo de ideas y del cual se explica la formación de percepciones complejas a partir de las simples, corresponde la operación de leyes de asociación  que describen dichos empalmes a consecuencia de la acción imaginativa del ser humano. En definitiva, se distinguen tres clases de leyes a las que Hume destaca como “principios de unión o cohesión entre ideas simples, y que suplen en la imaginación el puesto de conexión […] - the principles of union or cohesion   among simple ideas, and in the imagination supply the    place of    connexion   […]” ( 1888, Book I, Sect. 4), a saber: causa y efecto, contigüidad en tiempo o lugar y semejanza.  ESTIVEN VALENCIA MARÍN SEMINARIO DE EMPIRISMO Con todo lo dicho, el uso de términos como los de percepción, impresión, sentidos, leyes de asociación, entre otros propios del atavismo empirista, comportan un criterio explicativo de la actividad del conocimiento como dimensión antropológica. Así es como para Hume, la experiencia constituye no solo la fuente de crítica al innatismo cartesiano tan diversificado en su tiempo, sino que también comporta una nueva perspectiva de análisis a los fenómenos que involucran a los individuos. Por otra parte, aunque el sistema empirista tomó como punto de partida el análisis de los contenidos mentales para sus disquisiciones filosóficas, el sistema racionalista también estimó dicha práctica con notables diferencias. En últimas la teoría general del conocimiento desarrollada por Hume, deja resonancias de importancia en algunas corrientes posteriores a su existencia como el positivismo francés, el utilitarismo inglés y el pragmatismo estadounidense. LISTA DE REFERENCIAS Cassirer, E. (1956). El Problema del Conocimiento en la Filosofía y Ciencia Moderna. Tomo II. México D.F.: Fondo de Cultura Económica. García Roca, J. (1981). Positivismo e Ilustración: La Filosofía de David Hume.  Valencia: Universidad de Valencia. Hume, D. (1888).  A Treatise of Human Nature. Edited by Lewis Selby-Bigge. (1 ed.). Oxford: Clarendon Press. López Sastre, G. (2015). Hume. Cuándo Saber ser Escéptico. Madrid: Editorial Betiscafo S.L.
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