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Debates y embates de la politología* Contemporary politology: a reflection on the limits of some theoretical approaches

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Debates y embates de la politología* Contemporary politology: a reflection on the limits of some theoretical approaches
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  Debates y embates de la politología* Contemporary politology:a reflection on the limits of some theoretical approaches  Juan Bautista Lucca Licenciado en Ciencia Política,Doctorando en Ciencias Sociales,FLACSO-Argentina.Investigador CONICET.Email:juanlucca@hotmail.comFecha de recepción:julio 2007Fecha de aceptación y versión final:noviembre 2007 Resumen El presente ensayo propone una reflexión crítica sobre las prácticas de los politólogos y los lí-mites de la politología contemporánea. Para ello, reconstruye, en primer lugar, los principaleselementos que articulan las nociones de comunidad científica  de Thomas Kuhn, campo científi-co de Pierre Bourdieu y la de arenas transepistémicas  de Karin Knorr-Cetina. En un segundomomento, el texto aplica estos conceptos a la ciencia política contemporánea (con especial re-ferencia a su desarrollo en Argentina), tratando así -de forma crítica- de echar luz y develar lassombras sobre las consecuencias de adquirir uno u otro posicionamiento teórico-epistemológi-co sobre la mencionada ciencia. Palabras clave: ciencia política, comunidad científica, campo científico, arena transepistémica, Argentina.  Abstract  The aim of this article is to propose a critical reflection on the practices carried out by politi-cal scientists and on the limitations of contemporary Political Science. Consequently, the paperreconstructs, in first place, the principal elements that articulate the notions of Scientific Community (Thomas Kuhn), Scientific Field  (Pierre Bourdieu), and Trans-Epistemical Arenas  (Karin Knorr-Cetina). Secondly, it uses these concepts in relation to contemporary PoliticalScience. Key words: Political Science, Scientific Community, Scientific Field, Transepistemics Arenas, Argentine. * Este artículo resultó ganador del Concurso Internacional de Ensayos “La producción de ciencias sociales en América Latina”, convocado por Iconos, Revista de Ciencias Sociales  , en el marco de las celebraciones de su décimo aniversarioasí como del cincuentenario de Flacso. Iconos. Revista de Ciencias Sociales. Num. 30, Quito, enero 2008, pp. 13-26© Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales-Sede Académica de Ecuador.ISSN: 1390-1249  E n los últimos tiempos son innumera-bles los trabajos académicos que sepreguntan por el estado actual de la ciencia política, ya sea en relación con la pro-blemática de su estatus como ciencia, la sus-tancialidad y configuración de su objeto deestudio, los paradigmas teóricos y metodoló-gicos que la configuran, las etapas de institu-cionalización de dicha disciplina, sus princi-pales influencias y tradiciones. El interés deeste artículo reside en retomar esas preocupa-ciones contemporáneas sobre el presente de la ciencia política, sus prácticas y sus límites,pero reflexionando desde una perspectiva di-ferente. Para ello, habremos de recurrir a losprincipales lineamientos teórico-epistemoló-gicos que se han desarrollado en la sociología de la ciencia desde mitades del siglo XX a esta parte, focalizándonos principalmente en tresnociones: la de comunidad científica  deThomas Kuhn, la de campo científico elabora-da por Pierre Bourdieu y, finalmente, el desa-rrollo de Karin Knorr-Cetinay su noción de arenas transepistémicas. La apelación a estas tres cosmovisionessobre la ciencia y la labor de los científicos, y su aplicación a la politología contemporánea,nos permitirá entonces reconstruir tres mane-ras recurrentes de ver e interpretar el mundo,y estar en posición para reconocer las conse-cuencias (deseadas o no) de adoptar uno uotro punto de vista. Comunidad científica “Bastard speculations, half-way theoretical and half-way practical, half-way science and half-way arts”. E. Durkheim (1890) en Wagner(2001:25) En primer lugar, para pensar el concepto decomunidad científica -tal y como lo desarro-lla Thomas Kuhn- aplicado a los límites de la politología, nos vemos necesitados de recupe-rar su noción de paradigma, ya que este con-cepto no sólo es la piedra de toque de su an-damiaje conceptual, sino que sirve también -al decir de Latour y Callon (1991)- como pa-se mágico que permite la síntesis cognitiva y social para abrir nuevos interrogantes, espe-cialmente en relación a los científicos y susquehaceres. Las definiciones de paradigma son múltiples, englobando de forma genérica a las perspectivas teóricas, reglas y normascompartidas (Kuhn 2006:34) por todosaquellos hombres de ciencia que conllevan la misma práctica científica, capaces de resolverenigmas en torno a ciertas “materias científi-cas” o temas recurrentes (Kuhn 2006:275) enperiodos de ciencia normal, estableciendo deesta manera los pasos seguros -o “ejemploscompartidos”- para todos aquellos que quie-ran iniciarse en el camino de la ciencia o ex-tender en profundidad su conocimiento. Unparadigma, dice Kuhn, “es lo que compartenlos miembros de una comunidad científica y,a la inversa, una comunidad científica consis-te en unas personas que comparten un para-digma” (2006:271). Lo que importa reteneraquí de esta noción de paradigma es la férrea imbricación entre las dimensiones cognitivas -en tanto forma de concebir el mundo- y social-la forma de organización de los científicos-.  Ahora bien, un primer obstáculo proble-mático para pensar la comunidad científica de la ciencia política con los términos delpropio Kuhn es la falta de consensos pétreosen las ciencias sociales -o al menos tan dura-deros como en las ciencias naturales- sobre la forma de concebir el mundo y de estudiarlo.En esta línea de pensamiento se inscribe eltrabajo de Arturo Fernández cuando señala -en uno de los estudios pioneros sobre la cien-cia política en la Argentina- que en ella “la pluralidad de paradigmas teórico-metodoló-gicos no se complementan, sino que ofrecenvisiones explicativas contradictorias del(mismo) objeto social estudiado” (Fernández2002: 9). d  os s i     er   14 ÍCONOS 30, 2008, pp. 13-26 Juan Bautista Lucca   En este sentido, la gama de perspectivasteóricas de los politólogos son tan cuantiosasque autores como Jerez Mir adjetivan esta ciencia como “multiparadigmática” (Jerez1999:229), ya que es posible encontrar den-tro del núcleo amplio de las teorías políticasque se enseñan en las academias hoy en día,perspectivas susceptibles de ser rastreadasdesde la Grecia clásica de Platón y Aristóteles,pasando por las concepciones respecto a “lostato” del Príncipe en Maquiavelo, el contrac-tualismo del Leviatán hobbesiano, la preser-vación de la sociedad civil en J. Locke, la ex-presión de la voluntad general rousseauniana,el Estado como la encarnación de la raciona-lidad en G. W. F. Hegel, la inversión delEstado hegeliano y la vía hacia el comunismoen K. Marx, los tipos ideales de la legitimidadestatal en M. Weber, la preeminencia del or-denamiento legal en H. Kelsen o del sobera-no en el Estado de excepción en K. Schmitt,los soviet leninistas y el príncipe modernogramsciano, sólo por mencionar algunos. Inclusive, con el rejuvenecer de la discipli-na a mitad del siglo XX, tras la Segunda Gue-rra Mundial, en las academias norteamerica-nas y europeas advino una nueva ola de con-figuraciones teóricas que recuperaba enfo-ques normativos, institucionalistas -comoaquellos que exploran miradas constituciona-listas o ligadas a la administración pública-,los nuevos desarrollos institucionalistas queaparecieron a partir de los aportes de Marchy Olsen, la “revolución” de los enfoques con-ductistas, la teoría de la acción racional conaportes como los de la teoría económica de la democracia de A. Downs, la teoría del dis-curso aplicada a la política como en los casosde E. Laclau y Ch. Mouffe, entre otros (cfr.Marsh y Stoker 1997).Lo interesante de observar este espectro deenfoques politológicos reside en que la mar-cación de los límites teóricos y disciplinaresde la politología contemporánea se vuelveuna tarea porosa, múltiple y variable. Estehecho llevó, por ejemplo, a G. Almond a pensar la ciencia política contemporánea co-mo “mesas separadas” o tribus al interior de la comunidad científica, ya que subsisten den-tro de ella diferentes percepciones encontra-das sobre el mismo objeto e inclusive relatosdisímiles sobre la historia de la disciplina (Al-mond 1999: 39-52). Ahora bien, el desacuerdo en términoscognitivos no siempre supuso la fragmenta-ción de la comunidad politológica, ya que -impulsada por la hegemónica academia nor-teamericana- la UNESCO propugnó en1948 la reunión de diversos expertos en elárea en la ciudad de Paris, a los efectos de“enumerar aquello en lo que se interesaban, de hecho , las instituciones y los hombres dedi-cados a su investigación y a su enseñanza”(Prelot 2006: 59). De esta forma, el debate no alentó una de-finición de la ciencia política en términosesencialistas o teóricos, donde seguramente la discusión habría entrado en un punto sin re-torno; el criterio adoptado -congeniando conel argumento de Kuhn- fue demarcar la co-munidad de científicos a través de definir susprácticas compartidas y sus puntos en co-mún. Así, la “lista tipo” elaborada por estosexpertos consideró cuatro temas nodales para la ciencia política: a) teoría política, b) insti-tuciones políticas, c) partidos, grupos y opi-nión pública y d) relaciones internacionales. Medio siglo después, en el congreso de la IPSA (International Political Science Associa-tion) reunido en Buenos Aires en 1991 con eltítulo de “Centers and Peripheries in Contem-porary Politics: Interdependence and Power Assymetries”, estos temas fueron redefinidos,agrupados en esta oportunidad como subcam-pos o subdisciplinas. Esto alentaba una mayordefinición de los nodos de la disciplina, masno así de sus fronteras (siempre cambiantes):a) teoría política e instituciones, b) análisiscomparado, c) políticas públicas y d) relacio-nes internacionales (Jerez 1999: 233). 15 ÍCONOS 30, 2008, pp. 13-26Debates y embates de la politología   d  os s i     er   16 ÍCONOS 30, 2008, pp. 13-26 Juan Bautista Lucca  No obstante, pensar la noción de comuni-dad aplicada a la ciencia política, supone te-ner en cuenta las reinterpretaciones posterio-res del propio Kuhn sobre lo que es un para-digma y, por ende, recuperar la noción dematriz disciplinar, ya que si bien habrá de do-tarnos de mayor claridad conceptual tambiénpondrá a flor de piel las inconsistencias depensar la politología en este registro. Según elautor de La estructura de las revoluciones cien-tíficas  es “ disciplinaria  porque se refiere a la posesión común de quienes practican una disciplina particular; y matriz porque está compuesta por elementos ordenados de variasíndoles” (Kuhn 2006:279-280).Si bien vimos que existe cierto consensorespecto de los elementos comunes de la prác-tica de la politología y disenso en la forma dellevar adelante esta práctica, hay un debateque no hemos dado, en el cual la noción dematriz disciplinar es útil para pensar la comu-nidad científica politológica. Estamos ha-blando del debate respecto a la ciencia políti-ca como una única disciplina. Tomemos co-mo ejemplo, para darle mayor evidencia a nuestro argumento, la multiplicidad de deno-minaciones que otorgan las carreras de licen-ciaturas politológicas en Argentina (Lucca 2006). De los 30 planes de estudio consulta-dos 1 , en dieciséis (16) casos la carrera se titu-la “ciencia política”, en ocho (8) casos se uti-liza el plural del anterior -“ciencias políticas”-,y en cinco oportunidades el título que seofrece es mixto ya que recupera el compo-nente politológico pero se le anexa “gobier-no” (U. Torcuato Di Tella, U. Nacional deLanús y U. Argentina de la Empresa), “admi-nistración pública” o “relaciones internacio-nales”; por último, nos encontramos con la  rara avis  de nuestra muestra, la licenciatura en “estudios políticos” de la U. Nacional Ge-neral Sarmiento. Aquello que alude a la singularidad o plu-ralidad de dicha ciencia no es un detallenimio a pasar por alto. Ello obedece a uncampo de disputa por el sentido asignado alobjeto, su metodología de abordaje, las tradi-ciones que se basan en dicho argumento, asícomo también las pertenencias epistemológi-cas y teóricas dentro del campo politológico.Siguiendo a Schuster (2001:1), “mientras elsingular remite a una disciplina única y cons-tituida a la par de otras ciencias en el mapa científico contemporáneo, el plural habla deuna disciplina no unitaria, resultante de arti-cular teorías, objetos y métodos diversos, pro-pios de disciplinas como la historia, la filoso-fía, el derecho, la economía o la sociología”.Schuster aboga por la unicidad o singularidadya que, en primer lugar, considera que todaslas ciencias tienen que construir su objeto y por ende no poseen el objeto como algodado. En segundo lugar, dicha conformaciónse realiza a través del uso de una pluralidad devertientes, pero ello no da cuenta de la subsi-diaridad de otras ciencias sino justamente dela multiplicidad de aspectos afines a la políti-ca y, por último, porque -al decir de N.Bobbio- hay temas recurrentes o -al decir deS. Wolin- es posible hilvanar una tradición dediscurso propio de la singular ciencia política. 1 Los planes de estudios relevados son aquellos vigentesal 31 de diciembre de 2005 en las siguientes universi-dades: 1. U. del Salvador, 2. U. del CEMA, 3. U. deSan Andrés, 4. U. de Palermo, 5. U. de Morón, 6. U.de Buenos Aires, 7. U. de Belgrano, 8. U. Católica deSantiago del Estero, 9. U. Católica de Santa Fe, 10.U. Católica de La Plata, 11. U. Católica de Córdoba,12. U. CAECE (Sede Mar del Plata. , 13. U. Argentina J. F. Kennedy, 14. Pontificia UniversidadCatólica Argentina Santa Maria de los Buenos Aires,15. U. Torcuato Di Tella, 16. U. Nacional delComahue. CURZA, 17. U. Nacional de Villa María,18. U. Nacional de San Juan, 19. U. Nacional deRosario, 20. U. Nacional de Río Cuarto, 21. U.Nacional de Lanús, 22. U. Nacional de La Rioja, 23.U. Nacional de la Patagonia. “San Juan Bosco”, 24.U. Nacional de La Matanza, 25. U. Nacional deCuyo, 26. U. Nacional de General Sarmiento, 27. U.Empresarial Siglo 21, 28. U. Argentina de la Empresa, 29. U. Nacional del Litoral y 30. U.Nacional de Entre Ríos.  17 ÍCONOS 30, 2008, pp. 13-26Debates y embates de la politología   Ahora bien, aunque es cierto que este ha sido el argumento que ha primado en Argentina, o es lo que puede inferirse a partirde ser “la ciencia política” en singular la quepredomina en la enseñanza de grado, hay unaspecto que debe ser destacado: la cercanía disciplinar con las demás ciencias sociales. Justamente esta proximidad es la que dificul-taría trazar una barrera de abigarrados barro-tes entre las proto comunidades que allí pu-lulan. Sólo a manera de ejemplo, nos valemosuna vez más de la situación de la enseñanza politológica en nuestro país: 28 de las 30 ca-rreras tienen en común al menos una materia con otras carreras, y como puede verse en la siguiente tabla, son las relaciones internacio-nales y la sociología.Valdría mostrar, entonces, si existe una piedra de toque para pensar la existencia deuna comunidad de cientistas políticos, o ad-vertir en todo caso que se esconden tras aque-lla piedra innumerables tensiones que impo-sibilitarían decir -parafraseando a Latour y Callon- que la noción de comunidad científi-ca de Kuhn por fin venció como forma de in-terpretar la ciencia en general y a los politólo-gos en particular. Campo científico “The English language is an arsenal of weapons. If you are going to brandishthem without checking to see whether or not they are loaded, you must expectto have them explode in your face from time to time”.Stephen Fry, The Liar  Recuperando entonces la duda de avistar enel marco de acción de los politólogos y los lin-des de su práctica a un todo complejo, enre-vesado y conflictivo, es que habremos de va-lernos de la conceptualización de campoquenos ofrece el sociólogo Pierre Bourdieu. Para ello, nos abocaremos a reconocer en primerlugar los principales argumentos de su pro-puesta para, finalmente, repensar los avataresdel campo de la politología, principalmentedesde una perspectiva que nos de cuenta delpresente argentino y latinoamericano. El con-cepto central a tener en cuenta para estosfines es que la noción de campo resulta tan“mágica” o polisémica como la de paradigma en Kuhn, razón por la cual intentaremos fo-calizarnos particularmente en la de campocientífico, entendida de la siguiente manera: “El campo científico, como sistema de re-laciones objetivas entre posiciones adquiri-das (en las luchas anteriores) es el lugar (esdecir el espacio de juego) de una lucha competitiva que tiene por desafío específi-co el monopolio de la autoridad científica,inseparablemente definida como capaci-dad técnica y como poder social, o si seprefiere, el monopolio de la competencia científica que es socialmente reconocida a un agente determinado, entendida en elsentido de capacidad de hablar e intervenirlegítimamente (es decir, de manera autori-zada y con autoridad) en materia de cien-cia” (Bourdieu 2000:12). Contrariamente al espíritu de cuerpo y co-munidad que imperaba en los tiempos deciencia normal en el imaginario de Kuhn, en Cuadro No.1 Materias comunes del ciclo inicial con otras carreras CarrerasNúmero de Menciones Relaciones internacionales10Sociología5Economía3Derecho2Otros1 (administración pública, ciencias de la educación, comunicación social, trabajo social, contador público,antropología, historia y administración empresarial)Fuente:Elaboración propia.
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