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3. La renovación de la Venerable Tercera Orden de Santo Domingo y su impacto en la ciudad de México a finales del siglo XVII. (Renewal of the venerable third order of Saint Dominic and its impact in Mexico city at the end of the XVII century)

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En este artículo abordo un tema que ha sido poco trabajado en nuestra historiografía: me refiero a las terceras órdenes, específicamente a la dominica. Examino crónicas, documentos de archivo y bibliografía de diversa índole. Analizo la importancia
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  27 Itinerantes. Revista de Historia y Religión  3 (2013) 27-52La renovación de la Venerable Tercera Orden de Santo Domingo y su impacto en la ciudad de México ... La renovación de la Venerable Tercera Ordende Santo Domingo y su impacto en laciudad de México a finales del siglo XVII Renewal of the venerable third order of Saint Dominic and its impact in Mexico city at the end of the XVII century  Ramón Jiménez Gómez  Universidad Nacional Autónoma de México Resumen En este artículo abordo un tema que ha sido poco trabajado en nuestra historiografía: me refiero a las terceras órdenes, específicamen-te a la dominica. Examino crónicas, docu-mentos de archivo y bibliografía de diversa índole. Analizo la importancia que tuvo esta institución en la ciudad de México durante los últimos años del siglo XVII. Elegí esta tempo-ralidad porque es el periodo en que la ercera Orden de Santo Domingo tuvo presencia en la capital del virreinato novohispano. A lo largo del texto, considero por qué los ter-ciarios dominicos tuvieron un auge justo en esos años; para ello resalto la trascendencia que tuvo en este proceso la canonización de la limeña santa Rosa de Lima, notable tercera do-minicana. Asimismo, indago en la relevancia que tuvieron algunas familias (por ejemplo los Medina Picazo y los Herrera) o algunos indivi-duos (como Gonzalo Meléndez Carreño) en la consolidación de esta institución. Finalmente, se tratan las devociones que fomentaron y al-gunos problemas a los que se enfrentaron. Palabras clave : ercera Orden, laicos, reno- vación, estatutos, criollismo, devociones. Summary  In this article I deal with a subject that has scarcely been mentioned in our histori-ography: the third orders, particularly the Dominican Order.I analyze chronicles, archive documents and different kinds of bibliography.I evaluate the importance this institution had in Mexico during the last years of the XVII century. I chose this time frame because it is the period when the Tird Order of Saint Dominic was present in the capital of the new hispanic viceroyalty.Consideration is given in the text as to why the Dominican tertiaries reached a peak precisely in those years; to this end I high-light the importance that the canonization of Santa Rosa de Lima, a notable third Domini-can, had in this process. Moreover, I inquire into the relevance some families (Medina Picazo and Herrera) or some individuals (like Gonzalo Meléndez Carreño) had in the strengthening of this institution. Finally, the devotions they created and the problems they faced are dealt with. Key words:  Tird Order, lay men and wom-en, renovation, statutes, criollismo, devotions ISSN 2250-5377  28 Itinerantes. Revista de Historia y Religión   3 (2013) 27-52Ramón Jiménez Gómez Introducción La época novohispana sigue siendo, por mucho, un periodo de tiempo que nos ofrece todo un panorama de problemas por estudiar. Por ser propias y esenciales en el México virreinal, las cuestiones religiosas nos permiten cono-cer más de aquellos hombres y mujeres inmersos en su contexto. Para este tra-bajo propongo un acercamiento a una temática poco socorrida en los últimos años: la presencia e importancia de los terciarios dominicos en Nueva España, específicamente, en la cosmopolita ciudad de México.Sin duda, tratar de abarcar todo el periodo colonial en unas cuantas líneas resultaría inútil y contraproducente. Por tal motivo, me he enfocado únicamen-te en los últimos años del siglo XVII, pues fue durante esa temporalidad cuan-do la Venerable ercera Orden de Santo Domingo se renovó con gran fuerza en la capital de Nueva España. Así pues, en el presente texto, después de ofrecer un panorama de antecedentes, mostraré la renovación del laicado dominico; su es-tructura organizativa; los problemas que sortearon y el impacto que generaron a los habitantes de la muy noble y leal ciudad de México.Antecedentes en Europa y Nueva EspañaHacer referencia a las terceras órdenes me lleva a hablar, mayoritariamente, de los laicos. De acuerdo con Antonio Rubial, la palabra laico viene del griego laikós , vocablo que se empleaba para referirse al mundo llano, aunque el cris-tianismo primitivo lo utilizó para definir a todo miembro de la comunidad de creyentes. Si bien durante los primeros años del cristianismo los laicos tuvieron un papel importante en la organización de esta religión perseguida, con la insti-tucionalización de la Iglesia patrocinada por Constantino, su participación fue decayendo a causa del fortalecimiento de los clérigos. No fue sino hasta el siglo X que aparecieron modelos de santidad e instituciones que les permitieron fo-mentar prácticas encaminadas a la salvación eterna (2006:11).Hacia el siglo XII la Iglesia definió en el código de Graciano unos estatutos para los laicos –individuos casados o solteros dedicados a los negocios terrena-les–, diferentes a los clérigos, personajes célibes ocupados de la contemplación y del oficio divino. Este proceso jugó un papel central en el renacimiento urba-no, sobre todo en la nueva conciencia laical manifestada en cofradías, órdenes caballerescas, beaterios, hospitales y otras instituciones para pobres (Rubial, 2006:11). Un siglo después, en este panorama, se comenzarían a conformar las órdenes terceras, ligadas a la consolidación de las órdenes mendicantes. Estos  29 Itinerantes. Revista de Historia y Religión  3 (2013) 27-52La renovación de la Venerable Tercera Orden de Santo Domingo y su impacto en la ciudad de México ... grupos buscarían reformar el cristianismo mediante su apostolado, ya fuese desde una posición laical o sacerdotal, en un constante estado de penitencia.La ercera Orden de Santo Domingo tiene sus orígenes en la fusión de dos movimientos que se gestaron en el siglo XIII. El primero de ellos está ligado a las hermandades de penitencia, agrupaciones de laicos surgidas a raíz del mo- vimiento franciscano; para el caso de la hermandad dominicana sus integran-tes imitarían el carisma de santo Domingo en el mundo, refrendado en el com-promiso del estudio y la prédica. El otro movimiento estaría encabezado por un grupo de cruzados que combatirían las herejías albigenses; estos guerreros de Dios se integrarían en la “Milicia de Cristo”, organización fundada en 1209 bajo el patrocinio del obispo Fulco de olouse. Dichos milicianos serían con-firmados por el papa Inocencio IV hacia 1215, y seis años después Honorio III les concedería una cruz blanca y negra flordelisada, colores que simbolizaban la pureza, la humildad y la penitencia. Si bien los “milicianos de Cristo” se ex-pandieron rápidamente por Europa, pronto desaparecieron las razones por las cuales habían sido fundados, así que se relegaron a las distintas hermandades penitenciales. (Siegrist de Gentile y Jijena, 2004:149-165) 1 .El carácter de cruzados con que nacieron los terciarios dominicos siem-pre fue reconocido por ellos, incluso formó parte de su identidad. Una crónica novohispana de la ercera Orden Dominica, escrita por Tomas de la Fuente Salazar en 1693, recuerda su pasado de la siguiente manera:“[…] la Venerable ercera Orden de Penitencia de nuestro gloriosísimo patriarcha santo Domingo […] la qual […] en aquellos tiempos se llamó de la Milicia de Christo, por ser la ocupación principal de los hermanos y su instituto especial, el defender contra los herejes las posesiones y tier-ras de la Iglesia, y recuperar con las armas las ciudades que tenían usur-padas al santo pontífice, lo qual hecho así, y haviendo dejado la Iglesia en paz, se fue continuando dicho instituto con título de ercera Orden de Penitencia, aprobado y favorecido su modo de vivir con gracias y privilegios […]” 2 1 Agradezco a Carolina Y. Aguilar García del Posgrado en Historia de la Universidad Nacional Autónoma de México que me haya proporcionado este texto en formato Word. 2 Relación breve, narración verdadera y historia sucinta de la erección, fundación y suscitación de la Venerable Tercera Orden de Penitencia de Nuestro Padre Santo Domingo en su Real Con-vento de México, 1693, emplos y Conventos, caja 23, volumen 74, expediente 4, f. 1v. Archivo  30 Itinerantes. Revista de Historia y Religión   3 (2013) 27-52Ramón Jiménez Gómez Siegrist de Gentile y Jijena señalan que en 1285 Munio de Zamora, sépti-mo maestro general de la Orden de Predicadores (1285-1291), decidió dar un ordenamiento a las hermandades dominicas llamadas en ese momento “peni-tentes negros”, convirtiéndose así en su primer legislador. Desde entonces, esta rama fue unida a la orden regular y pasó a constituir el laicado dominicano. La regla comprendió veintidós capítulos, los cuales estaban que estaban enfocados a las disposiciones que debían acogerse los terciarios, como la perseverancia en la penitencia, la atención a los enfermos, los sufragios por los difuntos y la organización y oficios de la hermandad (2004).No obstante, la regla de Munio de Zamora fue aprobada oficialmente el 26 de junio de 1405 por el papa Inocencio VII, casi dos siglos después de su redacción. Es importante señalar que el reconocimiento de la Santa Sede se logró gracias al esfuerzo que hicieron fray Raimundo de Capua y fray omás de Antonio de Siena (Caffarini), motivados por el proceso de canonización de Catalina de Siena, carismática terciaria que muy pronto se convertiría en guía y protectora de sus congéneres de hábito. La consolidación de los laicos domi-nicos llegaría en 1481 durante el Capítulo General de la Orden, pues sería la primera vez que se denominarían oficialmente como Orden ercera 3 .Para el caso americano, en especial el novohispano, no se sabe con certeza cuando arribó la ercera Orden. La llegada o fundación de los hermanos terce-ros dominicos en Nueva España sigue siendo un trabajo pendiente, pues sólo existen referencias a su presencia a lo largo del siglo XVI y parte del XVII. En 1682, cuando aconteció la renovación, Tomas de la Fuente Salazar menciona, en la crónica ya referida, que:“[…] dá[n]dose a entender al pueblo no ser nueva congragación, cofra-día o tercera orden que se intentaba eregir o fundar, sino renovación o suscitación de la fundada por nuestro padre santo Domingo, que real- General de la Nación (AGN), México. odas las citas de documentos antiguos serán presen-tadas bajo las normas y sugerencias de transcripción de documentos para ediciones no paleo-gráficas dadas por Agustín Millares Carlo y José I. Mantecón, mismas que hacen una lectura más sencilla y no alteran la esencia de los textos (1955:96-100). 3 ras aprobarse la ercera Orden de Santo Domingo ante la Santa Sede se conservó la regla de fray Munio; es más, a pesar que sufrió algunos matices y comentarios, su esencia siguió vigente hasta 1923. De tal suerte que los terciarios novohispanos de los que hablaré en este trabajo se rigieron bajo dicha regla (Romero Mensaque, 2010). Le agradezco también a Carolina Y. Aguilar que me haya permitido este texto en formato Word.  31 Itinerantes. Revista de Historia y Religión  3 (2013) 27-52La renovación de la Venerable Tercera Orden de Santo Domingo y su impacto en la ciudad de México ... mente la hubo como se ha referido en esta Ciudad de México, causó tal novedad que, corriendo las voces y las noticias, algunas personas las tenían por apócrifas y otras por novedades […]” 4 Y más adelante declara que “fueron cinco mugeres las primeras vasas de esta renovada o resuscitada obra (muerta por su extinción en México)” 5 . En este sentido, por las noticias que nos aporta la crónica, se puede decir que tal  vez sí existió antes. La fuente que brinda más información al respecto es la de fray Juan de la Cruz y Moya, cronista dominico que escribió su obra entre 1756 y 1757. Cuando hace una descripción del primitivo convento de santo Domin-go de 1529 refiere lo siguiente: “La hermosa y capaz capilla de nuestro vene-rable Orden ercero de Penitencia, en cuyo ámbito lo hay suficiente para diez altares. El mayor, que es dedicado a nuestra seráfica madre Santa Catarina de Sena, en cuyo bello retablo están colocados a uno y otro lado del trono de la Santa nuestros Santos Patriarcas Domingo y Francisco” 6 .El problema con este cronista es que está muy lejos de la aparición del lai-cado dominico en Nueva España, además que resulta poco verosímil que para 1529 el edificio tuviese tan magnífica construcción. Asimismo, la cuestión se complica cuando las demás crónicas, sobre todo las más antiguas como la de Dávila Padilla y la de Alonso Franco, no refieren este suceso. Por su parte Franco, en una lista que elaboró sobre los integrantes que tuvo su religión en la Provincia de Santiago de México, menciona a una terciaria dominica llamada Juana de San Gerónimo; el problema es que no aporta más información al respecto. Sin embargo, páginas anteriores, cita una obra del mercedario fray Alonso Remón, en donde se nombra a una indígena que había  vivido en la Ciudad de México hacia 1590. Esta mujer llamada Juana de San Herónimo era beata de la Orden de Predicadores. al vez se trate de la misma 4 Relación breve, narración verdadera y historia sucinta de la erección, fundación y suscitación de la Venerable Tercera Orden de Penitencia de Nuestro Padre Santo Domingo en su Real Con-vento de México, 1693, emplos y Conventos, caja 23, volumen 74, expediente 4, f. 3v (AGN). 5 Relación breve, narración verdadera y historia sucinta de la erección, fundación y suscitación de la Venerable Tercera Orden de Penitencia de Nuestro Padre Santo Domingo en su Real Con-vento de México, 1693, emplos y Conventos, caja 23, volumen 74, expediente 4, f. 3v (AGN). 6 Historia de la Santa y Apostólica Provincia de Santiago de Predicadores de México en la Nueva España, ilustrada con las vidas y apostólicos trabajos de los varones insignes que en ella han flo-recido en santidad y doctrina  (Cruz y Moya, 1954: 137).
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